Un pueblo tan pequeño como desconocido y que merece ser conocido por sus múltiples encantos. Atalbeítar es un nombre árabe cuyo origen son los vocablos Harat y Albeytar, que daría lugar a Haratalbeitar y más tarde al actual nombre del pueblo. Harat es el nombre usado para una entidad poblacional pequeña cercana a otra más grande, y por eso se suele traducir por barrio, aunque quizás sería más ajustado al castellano el término arrabal, cada vez menos usado. Por otro lado la palabra albéitar sigue existiendo en castellano, y es un sinónimo de veterinario. Sin duda la existencia de uno o varios veterinarios -quizás una familia que se dedicó a ello durante generaciones- dio origen al nombre.
El pueblo es muy pequeño, y no llega al centenar de casas. Pero en eso reside su encanto, es como una miniatura donde no falta detalle. A pesar de ser tan pequeño tiene todos los elementos que definen un pueblo alpujarreño. A nivel constructivo demás es uno de los más puros y conserva la mayoría de los rasgos que definen esta arquitectura. Por ejemplo conserva todavía varios hornos en algunas de sus casas, y muchos tinaos, algunos de ellos que cubren calles enteras formando lo que se llaman adarves.
La estructura hidraúlica es igualmente reseñable. Además de la fuente que preside la plaza principal, cuenta con acequias que corren por algunas de las calles del pueblo. Un abrevadero para los animales y un pequeño lavadero a la salida del pueblo.
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